27 de septiembre de 2018
La ciudad condal cuenta con 17.500 pisos y una de las mayores concentraciones habitacionales.
El turismo es un motor económico muy importantes para las grandes capitales mundiales. De ello es consciente la compañía Airbnb que ofrece, a precios asequibles, viviendas con o sin uso de particulares. No obstante, ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona, han iniciado su particular cruzada contra esta compañía, ya que impide, indirectamente, que se amplíe el stock inmobiliario ante la creciente demanda de vivienda en estas dos ciudades. Y, por ende, también contribuye a la escalada de precios en el alquiler.
El objetivo es evitar la picaresca y que pisos ilegales acaben ofertándose en la web de Airbnb. Un plan de regulación que ya ha propiciado que se retiren hasta 3.000 viviendas en Barcelona, ya que el objetivo es ofertar alojamiento de calidad y que preserve el derecho de los habitantes de la ciudad.
