El crecimiento de la población mundial está provocando un cambio de tendencia en la construcción de pisos de reducidas dimensiones.
El crecimiento de la población mundial está dificultando el acceso a la vivienda, ya que no existe tanta oferta para dar respuesta a la demanda existente. Esta realidad la están viviendo en la actualidad ciudades como
Madrid y Barcelona. Gracias a la recuperación económica y a los bajos tipos de interés, muchos son los que se han animado a invertir en el sector
inmobiliario. Este gran interés ha propiciado que muchos propietarios decidan aumentar el precio, conocedores del bien preciado que tienen entre sus manos, ante la escasez de oferta inmobiliaria en estas grandes urbes.
Si bien las nuevas construcciones, pensando en el volumen de población, son más reducidas para dar respuesta a la creciente demanda, este tipo de inmuebles ya operan desde hace tiempo en otros rincones del planeta. Y, contra lo que pudiera parecer, no se da en países en vías de desarrollo, todo lo contrario.
Estos inmuebles de dimensiones inferiores a los 90 m2 se han convertido en una alternativa, para encontrar un hogar a un
precio asequible, en el centro de las ciudades. Aunque, como en todo, también existen extremos que nada tienen que ver con el concepto de
vivienda digna. Hagamos un repaso por varios puntos del planeta y sus alternativas inmobiliarias.
De China a Estados Unidos
China es uno de los países más poblados del planeta con 1.379 millones de habitantes, y muchos de ellos, se concentran en localidades como Pekín, Shanghai, Shenzen o Guangzhou. La escasez de suelo edificable ha llevado a varias promotoras a ingeniar un ahorro considerable de espacio en la construcción de viviendas de reducidas dimensiones, sin renunciar a todas las comodidades, como lavadora y secadora integradas, para un mayor ahorro de espacio. Unas viviendas que recuerdan a los pisos de estudiantes.
Bombay (India), en cambio, tiene un alto índice de población empobrecida, que contrasta con el precio del suelo. De hecho, el coste medio del alquiler de un dormitorio es de 150 euros mensuales, un gasto que no todos pueden asumir. Así que muchos deciden marcharse a suburbios y construir chabolas de forma aleatoria. Unas infraviviendas sin agua corriente que se han ido edificando en pequeñas dimensiones, ya que de forma colaborativa se consigue dar espacio al máximo número de personas en situación de vulnerabilidad.
Lo que sucede en Hong Kong es igual de impresionable, ya que el precio de la vivienda ha obligado a muchos a malvivir en casas jaula que cuentan con una cama y una olla para cocinar arroz. Son espacios sin intimidad y compartiendo zonas comunes. Aunque parezca increíble, este tipo de viviendas cuestan 135 euros mensuales y es lo único que se pueden permitir muchos obreros.
Viviendas mini como objeto de lujo
Para muchos, los minipisos son el único tipo de viviendas que se pueden permitir económicamente. En cambio, en Estados Unidos, este tipo de inmuebles se han convertido en una moda y su precio supera, incluso, al de pisos de mayores dimensiones. Sobre todo, las
mini casas rodantes se cotizan a precio de oro y obligan a hacer uso del ingenio para disponer de todas las comodidades en pocos metros cuadrados.
Lo que está claro es que cada vez somos más habitantes en el planeta, disponemos de menos espacio para construir, y si bien las nuevas promociones miran hacia la construcción vertical, si se consiguen reducir las dimensiones de las viviendas, se podrá respuesta con mayor inmediatez a la creciente demanda actual.